lunes, 16 de abril de 2018

LINEAS ESTRECHAS


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Cuando tratas según que temas hay una línea muy estrecha que separa lo que es la noticia de lo que es la morbosidad que encierra. El Caso Gabriel nos dio muchas muestras de ello. No he escuchado a los padres más que para agradecer la búsqueda y la preocupación de todos, pero en cambio me da que la presunta va a hacer negocio incluso con esto de pavonearse compungida en los telecorazones que tenemos en las mañanas.                                                                                                                                Ha escrito unas letras a una conocida periodista que cubre el rango matinal con noticias de sesgo variado, nacidas para la demanda de un público que tiene tiempo sobrado para ver el plasma.                                                                                                                                   Supongo- y creo que acierto- que le escribiría la periodista antes, porque son palabras de respuestas a una preocupación profesional que nada tiene que ver con el calor humano sino con un posible pelotazo televisivo.                                                                                               A nadie le deberían interesar por qué razones se asesina a una criatura más que a los que la van a juzgar para que siga- o no- en la cárcel. Justicia se hará- buena o mala- pero se hará y ella deberá acatarla, como debió pensar que su pareja tenía un hijo que llevaba a la relación, por muy mal que le conviniera para sus planes.                                                                              Ahora quiere lavar su imagen (antes del juicio) porque ya sabemos que la opinión pública es soberana y vota en las urnas de las calles diciendo obviedades y odiando a quien tiene presunción de inocencia. Conocemos quizás mejor a los que salen en el plasma que a la vecina del piso de arriba porque nos aguantan gorduras, estrecheces mentales e insultos. Masticamos tuétano mientras se nos va la vida mirando lo que nunca haremos, lo que nunca seremos pero que criticamos a mandíbula descarnada.       Por todo ello han hecho muchos su agosto con esta historia que no es más que desgracia para una familia. Vergüenza para todos los que nos alimentamos de ella hasta atragantarnos. De la presunta ya ni digo porque tiene derecho a mentir, derecho a defenderse y a tener la mejor defensa que le corresponda. Sin embargo, no puedo evitar rebelarme a que -en este pasodoble televisivo- se haga una vez más caja con el que más duele, que ni nombrarlo quiero para no tocarlo ni con la levedad de una silaba.             Debería estar tipificado en el Código penal el que se lucrara con el dolor ajeno, quien tirase metraje de horas para ahondar en el dolor, las lágrimas y las historias negras que oscurecen las uñas de las manos con enterramientos infantiles y gente con muy mala leche. No quiero cueros cabelludos,  ni piras encendidas como dice ella que le hacen , vejándola. No debemos darle más que justicia, y no carcelaria como pedía la madre de Marta del Castillo aullando de dolor por no haber encontrado a su hija, de la que aún no se sabe el paradero. No me extraña que les duela, no me extraña que peregrinen en ese dolor infame que es no tener descanso, ni dormir, ni poder pegar ojo porque no sabes qué hiciste mal para que esa bazofia se acercara a los tuyos.                                                   Nunca los perdonarán por muy creyentes que sean, nunca los absolverán,  no ellos, sino ni siquiera nosotros que dolemos en su dolor por inercia mimética de unas líneas televisivas que nos devuelven imágenes enlatadas a las que tan aficionados somos.               Es carne de cinco jotas a nivel sentimental porque estamos hartos de realitys, de gente que apalabran en secreto contratos para lucrarse . Buscamos nuevas caras, nuevo dolor, nuevo enganche porque los euros son lo que vale y la televisión solo quiere noticias frescas que llevarse  a los dientes, para triturarlas. Ya lo dijo la Pantoja que es sabia en el arte del birlibirloque. Lástima de pez que nunca llegó al mar porque le cortaron las ganas. Ahora me las cortan a mí- supongo que también a ustedes- por querer indultar al dolor, a la pesadumbre y a la miseria que conllevan unas imágenes en la tele. Minutos de gloria infame para justificar lo que se sale de madre. “El todo  vale” en la boca de los muertos, asesinados por las puñaladas cobardes de quien esconde la mano que tiró la piedra que aún mana sangre.

viernes, 13 de abril de 2018

BOLLERÍA


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Cuando alguien dijo que éramos hechos a semejanza de Dios lo fastidió todo. No solo a los animales- que son poco más que cajas de cartón reciclables- sino también a la naturaleza, al Planeta o a sus habitantes que sufren guerras y hambruna perpetuas.                   Si lo viéramos en una película de ciencia-ficción nos echaríamos las manos a la cabeza, pero si una científica explica que clonan animales en los laboratorios para hacerles experimentos (  porque no valen nada al lado de la especie dominante) se lo agradecemos porque intenta salvarnos la vida. Porque somos dioses o semejantes a dioses. Elegidos para la gloria en twiter donde nuestros comentarios serán vistos por miles gozando de popularidad- y prestigio social- igual que en el instituto cuando te” congratulabas” con el más guay.                                                                                                                              Nos hacemos ancianos porque nos oxidamos, porque este sabio Planeta sabe que somos plaga que le contamina, le escarnece las entrañas y mata todo lo que toca.                                            No es pesimismo es filosofía, de esa de abrir y cerrar bares. Es cortarte las tripas para no comer porque está mal visto ser un gordo, cuando en la posguerra por el hambre que campaba, la gordura (tipo Churchill) era vista como de potentados. El chocolate Matías López podría contar muchas de esas historias pasadas con solo su cartel publicitario.  Ahora no, porque nos hemos hecho más humanos…Nos horrorizamos de las guerras ajenas, nos congratulamos con los refugiados que no olemos y pinchamos para reenviar todo aquello que nos gusta, pero que nos importa un pimiento.                                                 Los animales han tenido la desgracia de tenernos como custodios, porque no solo nos los comemos- que no digo que ellos no lo hicieran- sino que también experimentamos, los mandamos al espacio, le sacamos piel, uñas, dientes y todo lo que valga.                               No es para escandalizar porque ahora mismo gaseamos a niños que servirán como eslóganes de guerra que saciará los bolsillos de anónimos que caerán como todos , porque ya les digo que el planeta mata por supervivencia, la suya, asfixiándonos en oxigeno que quema nuestras células. Todos morimos pero no en el mismo tiempo, ni de la misma forma, porque brotan enfermedades nuevas, revenidas de no alimentarnos bien, de tener demasiado o gustarnos lo doblado. Porque los dioses somos así- mitad griegos, mitad asiáticos- con más gusto por la carne y la espada que por el arte y la filosofía, que los libros son costosos y leerlos da grima. Donde se ponga una fiesta y un concertado con uniformes, quítese biblioteca y doblar los codos para sacar futuro. Donde haya rancho que se quite la hambruna, donde sea yo que se largue el de al lado. Alguien se equivocó cuando dijo que nos parecíamos a dioses, porque somos la imagen perfecta de algún chiflado dios del que se cachondeaba el universo quemándolo con oxígeno puro que contaminamos con gases sacados de fábricas, freidoras industriales y automóviles tan fosilizados como nuestro intelecto. Que no se nos apague la última esperanza que lo mismo vemos a los otros habitantes del planeta, incluido la propia madre Tierra, que lo mismo tienen algo muy importante que decir...

miércoles, 11 de abril de 2018

del 2010 fijaros que seguimos igual

 El beso de DráculaResultado de imagen de la ultima mujer asesinada por violencia

Ana Isabel Espinosa

En las antiguas películas en blanco y negro- esas que nos aterrorizaban siendo niños- se imponía un antihéroe...Un malo, malísimo, que atravesaba la pantalla del televisor para colarse en el saloncito de nuestra casa con sus ojos vehementes y su diálogo cargado de suspense.          "La noche es engañosa", decía, que en el inglés de la versión original sonaba muchísimo mejor.
Era Drácula, el príncipe de los vampiros. Ese ser de la oscuridad que nos encontraba en las pesadillas para hacernos creer que estaba dispuesto a saltar hasta nuestro cuello en cualquier momento desde detrás de esa cortina, que,  de día con el sol entrando a raudales por la ventana, era de pacíficos barquitos bajo un cielo de nubes rosas, pero que -en mitad de la madrugada -asemejaba su capa negra.
Nos aterrorizaba porque era rastrero y cuando se acercaba a ti no tenías forma de escapar, porque engañaba... Ese era el gran secreto de Drácula que era un vil mentiroso. Decía que te iba a besar para transmitirte lo mejor de la otra vida,  inmortalizando tus sueños, pero lo único que te hacia era robarte tu sangre, tu vida y enviarte al otro mundo, al de las desgracias eternas  a golpe de despertarte medio muerta en cualquier parte como un despojo más de sus múltiples hazañas.
Más o menos el beso de Drácula es lo que le dan a cada mujer a la que su pareja tiene "la gentileza" de mandarla hasta el otro mundo envolviendo su vergüenza, en falsos suicidios y confesiones arrepentidas.
El asesino no tiene edad, porque nació muerto al amor igual que Drácula y desgraciada aquella que sucumba a la conjura de los ojos engañosos e hipnóticos, levantando el velo de la denuncia, apartando a la policía y deteniendo el proceso que debía haber llevado a su asesino al sitio donde le correspondía hacía demasiados años.
Ahora la víctima estará condenada a no ver más amaneceres felices sin su asesino, a no gozar con esa puestas de sol que nos alegran el alma y a ser solo un número más de las estadísticas, llevada de boca en boca de los políticos, que la harán carne de cañón( después de muerta) para conseguir éste o aquel propósito. Con todos ellos, una vez más, Drácula habrá besado a su víctima, la habrá transportándola a otra vida donde te despiertas en la mesa de un forense que diagnostica que te molieron la vida a golpes, que ni un solo día en tu desgraciada vida te levantaste con una sonrisa colgada de tu boca. Con lo fácil que hubiera sido pegarle una patada en la boca y echar a correr a cualquier sitio libre, por fin,  de él.

lunes, 9 de abril de 2018

DE NUERAS Y SUEGRAS



Desde el “niño de mamá” hasta “el descastado” pasando por la factoría Disney con todas sus Princesas, las suegras abundan más que las madrastras. Incluso en la Casa Real. Esta relación tan natural como Atapuerca no por serlo deja de ser noticia si las intervinientes son además de tales, las dos Reinas.                                                                                                Ha circulado un video( como la pólvora) por las redes sociales con besos retirados, defensas de baloncesto y -al fin- suegra y nuera. Yo también la tuve. Creo que todos las tenemos. Incluso si la vida me da tregua, yo también lo seré. Y siempre pensaré que mis hijos e hija son los mejores, terciaré en las disputas y mangonearé a su descendencia lo que me dejen. No veo yo así a la Reina pospuesta, ya les digo. No me cuadra como metijona. Yo sí- claramente-porque ( como le dije al entrenador de mi hija que pidió vía wassap que los padres y madres no nos metiéramos en las cosas que pasaban en el campo de juego)seguiré gritando, aplaudiendo y diciendo todo lo que se me desbarre de los ovarios. Para chula, una. No es por disentir, es que se me va la bravuconería por las venas en cuanto me tocan a la descendencia. Qué le vamos a hacer.                                       Como les contaba, el buen hombre no era por jorobar ni nada sino porque las minis se concentraran sin mirar a las gradas -a cada poco- a ver si tenían consentimiento familiar a su juego. Pero como voy a las claras, le confesé que soy una metomentodo de primera fila y que igual que iba a hablar con el tutor que tocara,  también lo haría con él para lo que viera oportuno.                                                                                                                        La Reina pospuesta no me da el cante, ya ven. No la veo metida en oficialidades, ni en primera plana más que presumir de nietos – o nietísimas- como cualquier otra abuela. De carácter resilente- eso sí- porque con lo que le ha tocado si no hubiera sido capaz de aguantarlo y aprender de ello, ya hubiera explotado. En cambio, la Reina antepuesta nunca ha sido mártir de mi peana. Quizás porque mis lonchas no dejan que me caiga bien ninguna delgada. Ni mis dolores de pies quien cabalga en tacones de tres pisos. Tampoco la realeza que le gusta tanto a  la gente de la calle.                                                        Nunca me creí el cuento de que la gente se casa por amor en según qué esferas, porque me lo curré mucho para conseguir la persona que quería. No me gustó la boda, ni la oposición de los clasicistas, ni la mucha prensa que se gastó, ni la cara de dulce almíbar que puso ella. Supongo que me sale la mala leche de la suegra que seré diciéndome en el oído del tiempo que” todas las escobas barren bien cuando son nuevas”.                         Intento aprender de la más grande- en esto de las suegras- que fue Juana Sevilla quien trataba por igual a nueras, hijo, hijas y yerno, pero es que era una gran mujer que por más años que pasen sigue viva en nuestra memoria genética sin que pueda haber comparación alguna.                                                                                                               Desde el “niño consentido de mamá” -que también la hay en versión femenina- hasta los “descastados” sin género estamos ante un subgénero de la maternidad y paternidad llevada al teatro de los horrores con gente que suelta a los hijos al mundo para que vayan dando resoplidos y mamporros. El antepuesto no, que es alejado y frío como pez coleando. En cambio el pospuesto, ni como abuelo, ni como marido, ni como suegro nos la ha dado, más que nada porque se fue dejándonos sin que lo notáramos. Así que nos quedamos con las mujeres que dan más juego. Y vaya si lo han dado, con el aditamento de que las dos futuras sean como las de Inglaterra que tanto dieron en su adolescencia y matrimonios que hasta series de fama han inspirado. Aquí está el “Sálvame” y ya no hay veda real que los patos son cazados al vuelo tenga el plumaje gris o alas verdosas y malvas. Pronto continuaremos, aunque según la Eyre habrá antes pacificación con foto incluida. Lo mismo sí, porque es lo que tiene vivir del erario que te debes a tu público como las cupletistas. Lástima de familias rotas, bendiciones para las telenovelas que no por ser de la Casa real española íbamos a ser menos que los monegascos o los anglos , con su Camila antepuesta e indispuesta.

viernes, 6 de abril de 2018

MULTIPLICAOS


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Se nos ha pasado la Semana Santa- como casi todo- yéndose por patas. Envejecemos, qué les voy a contar a ustedes. Pero el problema es que no nos multiplicamos, por lo menos en Cádiz capital. Por eso las aulas de preescolar se quedan desiertas de infantes ávidos de volver a casa. Es la norma- desgraciadamente- de hace unos años.                              Pero no pueden quejarse de que no haya niños (sino ancianos) los que no hacen nada por crear industrias, por dar trabajo a los más jóvenes o a los más señeros en el paro.     Hay que dar trabajo para que la gente se multiplique y Cádiz – a día de hoy- sigue llena de parados. Otra cuestión es la fuga de gaditanos que transita el mundo. No porque nos guste viajar (ni mudarnos) sino porque no encontramos apego para desarrollar lo que llevamos dentro. Si esto sigue así- en unos años- hasta Kichi será un viejo y nos veremos divagando( en cualquier banco  de  parque ) subvencionados por el Estado.                                      Eso con suerte de que no nos dejen en un hospital y no vayan a recogernos cuando nos hayan reparcheado las costuras. También pueden abandonarnos en una gasolinera trending topic o a pie de barranco que sería lo más humano – ya les digo- para gente que ama tanto la vida que la desgarra a pasos. Lo nuevo se abre camino entre las rocas solo boquear la primavera. Quizás en Cádiz también. Sería cosa de verlo. De importar trabajo y dignidad- que no es sino la misma palabra en dos caras de la moneda- en vez de exportar jóvenes talentosos y entregados como los de Minos abocados a morir entre las fauces del Toro sagrado.                                                                                                           Las aulas esperan ansiosas la llegada de gaditanos, beduinos o no, de múltiples colores y etnias que pagarán nuestras pensiones. Ellos solo quieren bocadillos de chocolate y video juegos violentos que llevarse a la boca, progenitores sin género definido pero que estén trabajando para poder cuidarlos. Porque no es que la gente sea egoísta, no que los tiempos hayan cambiado, no que los anticonceptivos sean fáciles de conseguir, ni que los más jóvenes se reproduzcan cada vez más tarde. Es el paro, la inestabilidad laboral y los sueldos en precario que no dan ni para emanciparte de casa de tus viejos. Hay que echarle muchos bemoles para traer un hijo al mundo sabiendo que va a pasarlas canutas,  que lo van a explotar igual que a ti mientras veis las mismas bochornosas noticias – sentados juntos- en el plasma. Porque hemos dejado de ser esclavos sin conciencia para convertirnos en disentidores a dos tuitadas. Nos quejamos por vicio de que no nos oigan, eternos sordos sin escrúpulos los que nos mandan. No me extraña que estén vacías las aulas, que la Junta anule líneas educativas y que Cádiz se quede para vestir santos con ancianos desperezando las arrugas en los geriátricos y solos en casa.                                                           Es la actualidad que nos regalan los que votamos, cada cuatro años un ramito de violetas por nuestro aniversario.

lunes, 2 de abril de 2018

ESTACIÓN DE PENITENCIA

 Ni objetos de placer, ni de culto, tampoco muñecas hinchables de carne y hueso. Nunca diosas revenidas con pezones fuera. Ni mártires- ni vírgenes -que nunca rozaron el placer o la sensibilidad o el amor o la locura. Nada de eso




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Una mujer ha presentado una denuncia porque su ex – siempre presuntamente- le ha asestado con una corneta en plena jeta. No es gracioso. Es típico,  no de estas fiestas sino de todas. El otro día una árbitro de futbol narraba- vía twitter- los insultos ”regalados” en un partido que arbitraba provenientes de unas gradas repletas de menores de catorce años.                                                                                                                                                    No estamos mejorando sino muriéndonos en la ignominia, sin posibilidad de resurrección porque los machistas se alimentan del odio y del miedo siempre. Son amamantados por los chistes, por los videos sexuales y las canciones de reggaetón donde nos quieren esposar a una cama para decirnos cuánto nos quieren.                                                                                                 El presunto de la corneta es músico en una banda procesional, pero la vio con otro y no pudo seguir la marcha porque había trastocado el paso. Dicen que lo sujetaron los mismos que procesionaban juntos en estación de penitencia. Supongo que entendieron en el acto que no hay más dolor- ni penitencia- que alguien que dijo en su día quererte te quiera golpear hoy con una corneta. Ya les digo que está por debatir en los Juzgados si hay -o no- orden de alejamiento, pero el follón se formó y es real como la violencia de género.                                                                                                                                                   No lo achaquen a amor, ni a celos combinados. No es necesidad del otro, sino necedad de creer que te deben de querer cuando han dejado de hacerlo. De crueldad por dañar al que crees que quisiste de algún modo. Porque no es más que dominación, estupor, venganza y bajerío supino.                                                                                                                  Nos costará sangre de mujer que nos hagan caso, que no se rían de chistes fáciles, misóginos donde los haya. Que no quieran ensartarnos en un banderín sacándonos los colores por la boca porque arbitramos con normalidad palpable. Que no crean que somos amazonas provocadoras de pasiones con tangas ensartados en la línea del culo porque van a burdeles para celebrar cumpleaños.                                                                                      Somos iguales para asentarnos firmes sobre las plantas de los pies y recibir estocadas que duelen menos que el desprecio, la ignorancia o la dejadez de mirar para otra parte. Estación de penitencia que recorremos con los pies descalzos, con la mirada fija en dónde pararemos, en qué estación bajaremos las maletas y diremos que es nuestra casa para no volver a mirar atrás.                                                                                                                No será fácil, ni divertido porque los machistas se parapetan en cualquier tendido, tras las tablas de leyes tan antiguas como las violaciones, raptos y tropelías que nos quiere disfrazar la historia de amargos amores trágicos. No somos material de construcción de nada más que nuestra propia vida. Ni objetos de placer, ni de culto, tampoco muñecas hinchables de carne y hueso. Nunca diosas revenidas con pezones fuera. Ni mártires- ni vírgenes -que nunca rozaron el placer o la sensibilidad o el amor o la locura. Nada de eso.  Nos quieren borrar porque hasta ahora no hemos tenido manera de hacerles frente. Nos ignoraban porque éramos pocas y mal preparadas. Pero …¿ Y si ha llegado el momento de cambiarlo todo? Porque ahora tenemos a nuestro lado la inteligencia, los títulos, los trabajos…Lo único que nos lo impediría sería el empleo de esa técnica tan rastrera de enfrentarnos unas a otras con  la envidia, los celos y la estética antes que la ética.                                                                                                                                       Una corneta puede ser el camino para encontrar el tuyo. Tu fuerza tras la tormenta en medio de una estación de penitencia. Porque ella se interpuso cuando el presunto quiso agredir al nuevo novio, por eso recibió cornada en la cara con dos entradas. Una la del que la despreciaba y otra la de todos aquellos que no hacían nada.                                               En los Juzgados se verá en qué termina la tragedia sin diosas de pezones aireados sino mujeres a pie de calle, ni avinagradas, ni enlutadas, sin mantillas, ni aspavientos.                      Solo manos endurecidas de trabajar y coger pitos de plástico para arbitrar por mucho que a algunos se les seque el razonamiento solo de verlas.

viernes, 30 de marzo de 2018

PALMARIOS


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No sé si han visto el video del que está en un sex shop, ve unas nalgas de goma, saca su apéndice sexual y lo inserta sin más dilaciones. Aluciné cuando lo vi porque probar el producto- según el que sea- se las trae.                                                                                                 Soy rara de probarme cosas en sitios públicos, porque me da apuro la mirada de los demás que en ocasiones me importa un haba.                                                                                     Los probadores con esa persona en la entradilla- que te cataloga con la mirada y luego te sonríe con destellos de hipocresía destilada- me da (como poco) grima. Luego vienen las estrecheces, el que nada te guste, la pereza de desnudarte y el pensar que puede venir alguien por la retaguardia y sorprenderte en el momento más inoportuno.                                                                                              El hacer según qué cosas es un acto íntimo. No sé, por decir alguna… practicar sexo. Pero por lo visto para el fulano del que les hablo  insertarle un pene fulminante a un cacharro de goma en medio de una tienda  es de lo más cotidiano. Vamos, como fumarte un cigarrillo después del café.  Ya les digo que me impactó, no por el hecho de la cara dura, no por exhibicionismo (que creo que no lo es si no sabes que te miran) sino por la facilidad de la criatura en cumplir sus deseos, por el vaivén que le metió al cacharro de marras que yo no sabía ni que existiera y por la descarga de la grabación tan multitudinaria.                                                                                                                        Después algunos critican de “los artificiales” que se están poniendo de moda para acompañar a gente que quiere sexo como el de los burdeles, pero sin que el objeto del escarnio sea carne inmigrante para desgracia de una sociedad que mira para otra parte. Respeto la libertad de los demás siempre que no vulneren la de nadie y el de la nalgada, salvo ensuciar el producto con sus epiteliales y jugos -que me imagino que a la dueña del sex shop le tuvo que sentar de narices-tampoco es que hiciera nada malo. Auto-complacerse. Que tampoco está tan mal para echarte encima a la vida.                            Lo de las acompañantes artificiales (robots para el argot de los antiguos) venidos a más para uso sexual no es más que demanda y avances científicos que no sacamos vacunas para el cáncer porque no hay fondos suficientes para la investigación , pero sí juguetes sexuales de todo tipo porque el cliente los paga.                                                                           La verdad meridiana es que si no hubiera clientes de burdeles, a las chicas no las secuestrarían en los países marginales, no las mentirían- ni violarían - para después dejarlas tiradas en medio de la nada cuando se ajan o aburren al cliente.                                           Si no fueran legales los burdeles no proliferarían al lado de autovías con carteles de neón donde chicas sonrientes ofrecen no solo la nalgada, sino ser protagonista de tu sueño pornográfico. Luego todo es mentira como el horno que cocina solo con un dedo o las recetas que no te salen ni machacándote diez horas en la cocina.                                          No veo mal que los avances se pongan a favor de que la gente tenga sexo sin perjudicar ni involucrar a otros, sino con lavadoras de más prestaciones. Todo lo contrario. Hay cosas que nunca cambiaran. Y gente que nunca leerá un libro. Hay camino que recorrer para todos y antes de tirar la primera piedra deberíamos mirarnos en un espejo, uno irrompible por si las moscas. Porque somos simios avanzados, sin inteligencia artificial sino con uso de herramientas que nos llevan al espacio y a las profundidades más abismales del ser humano, esas en las que se mata a un niño por celos o se quema a los propios hijos antes de que la madre tenga la custodia.                                                    Supongo que para esos –moralmente- no hay remedio, porque no hay condena que pague eso. No hay redención, ni perdón más que en los cielos.                                                    Pero lo de las nalgadas no es de pena capital sino de frugalidad palmaria. De principiante que no sabe que las cámaras están para sabotear intimidades, como los probadores con personal aséptico que ni te mira, con pasillos estrechos como la conciencia de un político al uso. Con niños corriendo entre ellos y tu acompañante desplazando la cortina en el momento en que tus apéndices están al aire.