Son
mujeres, siempre mujeres las que me acogen, las que se entregan, las que sufren
y las que penan…Siempre mujeres, niñas avejentadas, mocitas tiernas, en
sillitas, en tenderetes , en palcos y en ferias. Mujeres que trabajan y llevan
dos casas a cuestas, caracolas de colores que enrojecen mejillas y que lacran juventud
y vida , para que los suyos prosperen. Jóvenes que andábamos a la playa
victoria en autobuses urbanos temiendo que nos cogieran el culo y ahora
matronas sentadas en la vida, aposentadas con muslos famélicos de aires de
vestalidad que las monjas obligaban , con leotardos marrones , rematados en
zapatos gorilas. Alicia
se va con su bicicleta recién comprada y su baño diario de mar a los Jereles.
La Noci, vive una segunda vida en los ojos azules de Elvira y se imagina un
mundo mejor para ella, a pie de enrocadas calles, sin olvidar lo que dejó, los
que dejó, los mayores de edad que ya no son más que piezas sueltas,
desmembradas de un puzzle que tejió nuestro útero y que ahora andan a dos
piernas, separados, pero presentes en nuestra vida , que se cocina a fuego
lento, adobada letanía, de mujeres… Siempre mujeres, que conformamos futuro,
madres que parimos, madres que esperan ser madres, niñas que esperan ser hijas,
palomas sin rejas impuestas, ni zapatos gorilas, con sandalias y pelo suelto, de
la mano de matronas alicaídas, porque el tiempo se les escurre de las manos y
no puede adobarle una pizca de su vida.viernes, 19 de abril de 2013
MUJERES
Son
mujeres, siempre mujeres las que me acogen, las que se entregan, las que sufren
y las que penan…Siempre mujeres, niñas avejentadas, mocitas tiernas, en
sillitas, en tenderetes , en palcos y en ferias. Mujeres que trabajan y llevan
dos casas a cuestas, caracolas de colores que enrojecen mejillas y que lacran juventud
y vida , para que los suyos prosperen. Jóvenes que andábamos a la playa
victoria en autobuses urbanos temiendo que nos cogieran el culo y ahora
matronas sentadas en la vida, aposentadas con muslos famélicos de aires de
vestalidad que las monjas obligaban , con leotardos marrones , rematados en
zapatos gorilas. Alicia
se va con su bicicleta recién comprada y su baño diario de mar a los Jereles.
La Noci, vive una segunda vida en los ojos azules de Elvira y se imagina un
mundo mejor para ella, a pie de enrocadas calles, sin olvidar lo que dejó, los
que dejó, los mayores de edad que ya no son más que piezas sueltas,
desmembradas de un puzzle que tejió nuestro útero y que ahora andan a dos
piernas, separados, pero presentes en nuestra vida , que se cocina a fuego
lento, adobada letanía, de mujeres… Siempre mujeres, que conformamos futuro,
madres que parimos, madres que esperan ser madres, niñas que esperan ser hijas,
palomas sin rejas impuestas, ni zapatos gorilas, con sandalias y pelo suelto, de
la mano de matronas alicaídas, porque el tiempo se les escurre de las manos y
no puede adobarle una pizca de su vida.
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Hermoso y evocador texto. Mujeres que nos hicieron mujeres.
ResponderEliminarSólo, si me permites, una interrogación. ¿Mujeres que eligieron lo que querían ser?
Personalmente, me gusta pertenecer a la primera generación de mujeres que pudo elegir. Y elegimos.
Eres como los grandes de la literatura y te lo explico... cuando leo a alguien que me gusta( y te aseguro que tengo buen gusto para lo que leo) algunas veces, dejo la lectura a medias, porque me pica la yema de los dedos, que es el signo externo de que me he contagiado del virus y empiezo a teclear, para intentar quitarme la comezón...Tu comentario , me ha hecho ese efecto, porque, gracias a ti, he pensado en ellas, en las que creemos que no eligieron y me he dado cuenta de que el artículo se ha quedado a medias...Me pican de nuevo los dedos...
ResponderEliminarSe me pasó decirte cuánto me gustan las fotos que acompañan al texto
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